Concierto de leguleyadas: Los intentos de la izquierda colombiana para bajar a Abelardo de la Espriella antes de la segunda vuelta
Faltan pocos días para que se lleve a cabo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, y quienes se van a enfrentar son los que obtuvieron la mayoría de votos: el primero, Abelardo de la Espriella por su movimiento político "Defensores de la Patria" e Iván Cepeda por el partido Pacto Histórico, actual partido oficialista del presidente en funciones Gustavo Petro. En esta semana, uno ha visto lo que yo llamo un "concierto de leguleyadas", lo cual es el título de este artículo de opinión. Dos abogados intentaron radicar una acción de tutela contra la campaña de Abelardo por el simple hecho de "usar la camiseta de la Selección Colombia", que es el equipo de futbol que representa a Colombia; porque, según los tutelantes, ADLE y su movimiento político vulneraron derechos fundamentales a la no discriminación, a la igualdad y otras cosas que argumentaron en la tutela.
Además, también se dijo que "no se podía apropiar de la camiseta de la selección para fines de propaganda política", que también lo dijo el candidato oficialista Iván Cepeda. Luego, como medida cautelar un juzgado de Bogotá ordenó a ADLE que no usara la camiseta de la Selección Colombia, y por si fuera poco, el primer abogado que metió la tutela, luego la retiró debido a "amenazas contra su vida". Más adelante, el segundo abogado metió una tutela, y no solamente fue para que ADLE no usara la camiseta de la Selección Colombia, sino para que prácticamente, ADLE desmontara toda su campaña al pedirle que no use ni la camiseta, ni los colores de la bandera nacional, ni decir el eslogan "Firmes por la patria" ni usar el nombre de su movimiento político "Defensores de la Patria". Este otro abogado dijo que estaba en medio de un proceso ante el Consejo Nacional Electoral de Colombia para que sancionara a la campaña de Abelardo de la Espriella por lo ya comentado. Y lo último que ha hecho el candidato Iván Cepeda, es denunciar penalmente a ADLE por presuntamente haber cometido los delitos de enriquecimiento ilícito, financiación del terrorismo y concierto para delinquir (hoy 15 de junio acaba de hacer otra denuncia penal lo cual es lo ultimo que puede hacer la ultraizquierda para frenar a ADLE).
Si la ultraizquierda colombiana pensaba que combinando todas las formas de lucha posibles, en la semántica marxista, iban a acabar con la campaña de ADLE, pues están equivocados, ya que, lo que hicieron no fue más que propulsar aun más la campaña de ADLE, hasta los ciudadanos que eran escépticos a De la Espriella, algunos del centro, otros que pretendían darle el voto a Cepeda y más se subieron a la "Abelardoneta". Dicho esto, he estado viendo como se desarrollaban los acontecimientos antes de la primera vuelta y después de la primera vuelta acaecida el 31 de mayo y, la verdad sea dicha, a mi no me gustaba Abelardo de la Espriella. No me gustaba Abelardo porque, si bien podía coincidir con sus propuestas, a mi me pateaba su forma de ser, hasta que ví la entrevista que le hiciera Westcol, el famoso streamer colombiano. Por esa razón es que, cuando escribía en X, yo decia durante las elecciones presidenciales: "dejen de estar comportandose como niños de kindergarten porque a uno no le gusta el candidato que apoyan, porque cuando llegue la segunda vuelta, van a necesitar alianzas". Así mismo, decía que: si pasaba Paloma Valencia a segunda vuelta contra Iván Cepeda, yo le daría el voto a Paloma, y si pasaba ADLE a segunda vuelta con Cepeda, aunque no me guste, le daré el voto a ADLE, como en efecto ocurrió y nuevamente estamos en la misma disyuntiva. En las elecciones del año 2018, muchos votaron por Duque, no porque les gustara Duque o sus propuestas, sino porque era Duque o Petro; en el 2022, muchos votaron con asco por el difunto Rodolfo Hernández, no porque les gustara Rodolfo, sino por que era Rodolfo o Petro.
Ahora, con el asunto de las tutelas, me parece irrisorio el hecho de que se haya hecho una tutela con el propósito de buscar censurar a un candidato o coaccionar a un candidato a que haga cosas o quite otras porque le vulneran los derechos humanos a la persona afectada presuntamente. Como abogado, no puedo aceptar ver como instrumentalizan la tutela, que es el mecanismo legítimo por medio del cual las personas pueden hacer valer sus derechos fundamentales cuando estos están siendo vulnerados o amenazados, para estos espectáculos bochornosos en plena época electoral. De acuerdo con el artículo 86 de la Constitución Política de Colombia, la acción de tutela se interpone cuando no hay otro medio por el cual la persona pueda hacer valer sus derechos fundamentales, es decir, cuando ya se han agotado todas las vías para poder hacer respetar dichos derechos fundamentales, salvo que sea usado como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable. Sin embargo, cuando la tutela en cuestión termina lesionando o vulnerando otros derechos fundamentales, la manera de contraarrestar eso es por medio de una tutela contra la tutela que está vulnerando los derechos fundamentales que no son de un solo grupo, sino de todos los habitantes de Colombia.
Este concierto de leguleyadas lo único que ha hecho es impulsar más la campaña de Abelardo de la Espriella, al estilo del "efecto Barbra Streisand"; y para los que no sepan en que consiste el efecto, se los voy a explicar: la famosa cantante Barbra Streisand quisó censurar las fotos de una casa que ella tenía, pero por más que ella quiso ocultar y/o censurar las fotos de la casa, la foto de su casa se difundió más y fue compartida por muchas personas causando el efecto contrario al que ella quería, que era ocultar dichas fotos, eso es lo que está pasando ahora con ADLE.
Lo que me queda por decir es que; de llegar a ser elegido Abelardo de la Espriella el próximo 21 de junio del 2026 como presidente de Colombia, hasta ahí llega todo y regresaré a mis labores como ciudadano: de señalar cuando las cosas se hagan mal, y de reconocer cuando Abelardo cumpla con lo que ha prometido en campaña, a diferencia de los petristas, que hace cuatro años atrás decían que iban a hacerle control político a Petro si cometía errores en su presidencia, pero se quedaron callados en estos cuatro años, no dijeron ni pio cuando Petro cometía errores en su mandato, por lo que es imposible que una persona fanática diga ser objetiva, cuando no hará como dice el dicho: "ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario".
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