El terremoto azotó a Colombia: la primera gran prueba de Abelardo de la Espriella.
El 10 de agosto del 2026, a tan solo 3 días de que el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella tomara posesión en Colombia, el país se vió sacudido por el embate de la "Madre Naturaleza". Siempre ha sido una constante en la historia política de que, cada nuevo gobierno que entra, no solo recibe la herencia de lo que haya dejado el gobierno anterior, sino que también debe enfrentar y tratar de implementar los cambios que necesitan hacer en pro de la estabilidad de la República y sus instituciones. Esas pruebas que afronta un nuevo mandatario cuando comienza normalmente suele ser una crisis: crisis de salud, crisis de seguridad y orden público, crisis económicas que incluye tanto el escenario de la inflación como una recesión económica, crisis sociales, pero no hay un escenario tan catastrófico para un gobierno que comienza que ser víctima de un desastre natural. El terremoto fue de escala 7,4 cuyo epicentro fue en San José del Palmar en el departamento del Chocó y se sintió sus efectos en varias localidades y otras ciudades de Colombia como Manizales, Cali, Pereira, Bogotá, Medellín entre otras ciudades.
Se dice que, de acuerdo con los reportes oficiales, hubo 294 muertos, más de 3.970 personas heridas y más de 379 personas que están desaparecidas después del sismo. Apenas hace mes y medio, Venezuela fue sacudida por un doblete sísmico de 7,4 y 7,5, después le tocó el turno a Colombia, y también le tocó a paises como España en la ciudad de Granada y a Indonesia. Ahora bien, el nuevo gobierno colombiano está tratando de hacer lo que puede en cuanto a las labores de rescate de las personas que todavía están atrapadas en los escombros, para luego, cuando se haya rescatado a todas las personas, remuevan los escombros y se determine cuales edificios pueden ser habitados (si es que sufrieron daños estructurales menores) y cuales deben ser demolidos debido a los graves daños que recibieron las edificaciones en sus estructuras.
Todavía falta mucho por hacer, y en este momento, lo que los ciudadanos de Colombia deben hacer, es unirse en solidaridad con sus propios compatriotas, tratar de rescatar a más personas como se pueda y no caer en discusiones estériles en el momento más critico que está viviendo el país. En lo personal, aprovecho estas líneas para mandar mi apoyo y total solidaridad a todos los colombianos afectados por el terremoto, mis más sinceras condolencias a aquellas personas que perdieron a sus seres queridos y lo peor, perdieron sus hogares, donde pudieron construir muchos recuerdos y hacer muchas cosas, que de ahora en adelante perduraran en las mentes de las personas que pudieron vivir momentos gratos con los que partieron.
¡COLOMBIA, NO ESTÁS SOLA!
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